Endometriosis e infertilidad: cómo mejorar la práctica clínica

Endometriosis e infertilidad: cómo mejorar la práctica clínica

La endometriosis profunda es una enfermedad que puede causar dolor y comprometer la fertilidad. Su manejo es especialmente complejo en dos situaciones: el retraso de la maternidad y la adenomiosis, que se caracteriza por la presencia de tejido endometrial en la musculatura del útero. Una de las preguntas que se formulan los especialistas es si la decisión de intervenir quirúrgicamente puede mejorar los resultados de la fecundación in vitro (FIV). De acuerdo con la literatura científica, la cirugía para extirpar los endometriomas tiene un impacto negativo en la reserva ovárica y se ha comprobado que no mejora los resultados en FIV. Por ello a la hora de abordar esta enfermedad es fundamental que la paciente sea estudiada por un equipo multidisciplinario de especialistas en diferentes ámbitos, que tenga en cuenta diversos aspectos: la edad de la paciente, si sufre dolor pélvico crónico, tiene problemas digestivos o urinarios, sufre dismenorrea o dispareunia, ha sido o no ya intervenida quirúrgicamente, tiene pareja estable y la edad y calidad del esperma de su pareja, entre otros factores.

En general, cuando la paciente presenta problemas de infertilidad antes de decidir cuál puede ser el mejor tratamiento, hay que hacer un balance: la intervención quirúrgica está más indicada si la paciente es joven (tiene 35 años o menos), sufre dolor que no se puede controlar con los tratamientos habituales, presenta endometriomas de tamaño grande u otros problemas imprevistos, como una ecografía que no permite apreciar con claridad el impacto o la extensión de la enfermedad, o una estenosis ureteral o intestinal.

En cambio, el hecho de que a la paciente se le haya practicado alguna cirugía previa, tenga adenomiosis, presente una baja reserva ovárica o endometriomas bilaterales inclinan la balanza a favor de aplicar un tratamiento de fecundación in vitro. El hecho de que la pareja tenga problemas de infertilidad también es otro factor a favor de la FIV.

Asimismo, la relación entre endometriosis e infertilidad no siempre se puede predecir. Un diagnóstico temprano y conocer el historial clínico de la paciente permite aumentar la posibilidad de controlar los posibles problemas. Ofrecer tratamiento médico y evitar la cirugía de forma repetida son también dos factores importantes que conviene tener en cuenta.

La posibilidad de que surjan complicaciones derivadas del tratamiento de reproducción asistida existe, por ello es fundamental hacer una buena valoración de cada caso. DE todos modos, y de acuerdo con los estudios publicados, el riesgo de que el dolor aumente tras una FIV es moderado y de que la enfermedad se agrave a causa del tratamiento hormonal de estimulación ovárica es bajo.

En cualquier caso, por lo tanto, es fundamental que los especialistas en reproducción y los expertos en cirugía valoren de forma conjunta cuál puede ser el tratamiento más indicado en cada caso y que a las pacientes se les ofrezca también información sobre ello y sobre las opciones que existen para que puedan tomar sus propias decisiones bajo consejo médico. Si se decide que no es el momento óptimo para la maternidad, es conveniente ofrecer la posibilidad de preservar los óvulos lo antes posible.

Trabajo de referencia:

Conference: How accurate diagnosis, good surgical skills and simultaneous ART assessment become the best practice in DIE prior to any treatment

Pere N. Barri, Nuria Barbany, Carlota Vilarrubí, Iñaki Gonzalez.

ESGE 28th Annual Congress 2019, 6-9 October,Thessaloniki, Greece.

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